A los universitarios se les acusa de terroristas, por su deseo de formarse para servirle a la sociedad, por educarse para liberarse, por estudiar para proyectarse como personas criticas, transformadoras del entorno, por pensar, debatir, soñar, luchar por hacer cumplir sus derechos.
Lastima que se les persiga y se les señale, en especial porque la cuestión es solo contra los estudiantes de las universidades públicas -aquí- y contra los que dan su opinión y no dejan someter allá.
1 comentario:
Es el típico: ¡Callen, callen, que no despierten!
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